miércoles, 28 de octubre de 2015

Cancer performance



Paul Van Haver es un cantante, compositor y productor belga conocido bajo el nombre artístico de Stromae. Saltó a la fama en 2009 en el mundo de la música electrónica gracias a su trabajo "Alors on danse"A partir de ahí ha sacado diversos trabajos, muchos de ellos con importante reconocimiento internacional. 

Stromae busca siempre en sus canciones una provocación mental, una composición musical propia e inédita. En sus videoclips trasciende un sentido estético muy poco convencional sorprendiendo al espectador, al que no deja nunca indiferente. 

En el presente trabajo que es el octavo "single" sacado de su álbum "Racine carrée" Stromae aborda el tema del cáncer desde una perspectiva diferente, rompedora y polémica. Haciendo un juego de palabras, Stromae escoge este tema titulado "Quand c'est?" (¿Cuándo?) que es homófono a "cancer" en francés. Así el artista inicia un diálogo con la enfermedad recriminándole que empezó con el pecho de su madre, el pulmón de su padre y acaba reprochándole el hecho de que no tiene piedad ni siquiera con los niños pequeños. 

El formato estético escogido en un teatro antiguo y con imágenes en blanco y negro resulta claramente sobrecogedor. La esbelta y elegante silueta del artista belga esculpe una coreografía ciertamente siniestra explorando el lado más oscuro y doloroso de la enfermedad que se representa como un monstruo con forma de araña con enormes patas que atacan a su cuerpo, tratando de resistir como puede sus embates. Una puesta en escena transgresora que juega a la par con las animaciones en 3D y diversas tecnologías aplicadas a la imagen. El resultado es francamente conmovedor y artísticamente formidable. 

Stromae nos tiene acostumbrados en sus obras a un estilo escandalosamente crítico, mordaz, libre de prejuicios y con amplitud de miras. Mentalmente nos gusta más hablar del cáncer desde una óptica "feliz" y optimista, sin dar cabida a otros sentimientos perfectamente válidos y comprensibles al atravesar un proceso oncológico. 

En el cáncer no todo es de color de rosa, el miedo, la tristeza y la pesadumbre son también sentimientos absolutamente normales que conviene expresar, dar cabida, sacarlos a la luz en su justa medida. Banalizar o infantilizar el comportamiento humano frente a la enfermedad puede resultar francamente cruel. Incluso hay voces que indican que es contraproducente "obligar" a los enfermos a que se sientan optimistas porque se provoca un sentimiento de culpa. Eso transmite la sensación de que los pacientes no ponen todo de su parte para estar bien y luchar por su enfermedad. 

Cualquier enfermedad grave tiene su proceso individual de duelo con sus diferentes fases de negación, ira, tristeza, negociación y aceptación. Llegar a la aceptación y vivirlo lo mejor posible es lo deseable para sobrellevar la enfermedad, pero hemos de respetar ese proceso único e individual que cada enfermo tiene, acompañarle, apoyarle y entenderle. A partir de la expresión lícita de los sentimientos seremos capaces de crear los cimientos para seguir adelante y encontrar los momentos buenos y felices. 

Les dejo con el video performance sobre el cáncer de Stromae: Quand c'est?

https://www.youtube.com/watch?v=8aJw4chksqM

lunes, 26 de octubre de 2015

Y ya van 500.000


Hace ya unos cuantos días superé la barrera psicológica de las quinientas mil visitas. Ese número se ha conseguido en algo menos de tres años sobre una temática básica, el cáncer, en torno a la cual siempre busco un lugar para la necesaria esperanza. Lo de menos es pensar que son muchas (para mi lo son), porque lo verdaderamente importante de todo esto es poder establecer un puente sólido entre el médico y el enfermo. Creo haber conseguido gran parte de ese objetivo.

No es fácil mantener un blog, lo puedo asegurar. Requiere de constancia, paciencia y determinación, amén de alguna dosis de "inspiración". Compaginarlo además con otras obligaciones diarias se hace, a veces, tremendamente difícil y cuesta arriba. Hay que recoger una idea o un mensaje, pensarlo bien, madurarlo y finalmente escribirlo. No quiero "postear" cualquier cosa, prefiero apostar por la calidad de las entradas al blog. Una tarea que requiere tiempo y sosiego. Como los buenos caldos hay que dejarlos hacer a fuego lento, catarlos y rectificarles el sabor si es necesario. Y así una y otra vez con cada post, con cada imagen y con cada video escogido. Repaso varias veces todo hasta darle al emocionante botón de "publicar". 

Cuando las musas se han "olvidao" de mi porque andan de vacaciones, como diría el gran Serrat, echo mano de mis borradores en barbecho. Investigo, leo sobre el tema o simplemente trato de poner y seleccionar palabras concatenadas a mis pensamientos o a los pequeños relatos inspirados en historias reales cotidianas. Las musas andan por doquier, a veces, donde menos te lo esperas y conviene estar al acecho.

Espero seguir escribiendo. Escribir es un ejercicio mental que me mantiene despierta, me ayuda a canalizar la ciencia con conciencia y me da, por qué no, una cierta satisfacción personal. Cuando echo la vista atrás y me releo, soy consciente de lo mucho que he aprendido en este camino. He aprendido de leer a otros muchos bloggers, de inspirarme en ellos, de compartir ideas, buscando eso sí un estilo propio y personal. 

Gracias a todos los seguidores que día a día visitan, leen este blog, me animan a continuar y no desfallecer. Para celebrarlo les dejo con esta magnífica y nueva canción de Adele: "Hello".

  


sábado, 24 de octubre de 2015

Vida, relatos y sueños




Tras unos días de sequía escritora en el blog e intenso trabajo asistencial, toca sentarse, reflexionar y tomar aire. Se me antoja ahora necesario. Sobre todo para oxigenar la mente y contar historias sosegadas y con una cierta perspectiva.

El pasado lunes 19 de Octubre tuve la oportunidad de participar de en un foro distinto al del Hospital, concretamente en el Centro Cívico Raimundo Porres de Miranda de Ebro con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama. Fui invitada por el Grupo de Investigación para la Actividad Física y la Salud (GIAFyS). Se trataba de intervenir en tono divulgativo sobre la visión multidisciplinar del Cáncer de Mama.

Me había preparado la charla y me fui de Burgos a Miranda de Ebro tranquila y con tiempo. Llovía. Mejor dicho, jarreaba. Introduje la dirección en el GPS que me indicaba Google Maps, pero sorprendentemente me llevó a un lugar equivocado, pues no contaba con que había una calle y una avenida con el mismo nombre: "República Argentina". Tuve que echar mano de los lugareños para encontrar el lugar, por lo que al final llegué ajustada de tiempo e inquieta por el imprevisto.

Me esperaba la fundadora de GIAFyS Koro Quevedo, que me tranquilizó al verme apresurada. El acto se inició con la entrega de Premios del IV Certamen de Relatos "Cáncer y Calidad de Vida" y el libro "Vida", compendio de relatos del anterior certamen. 

José Ángel García de Miranda FM fue el periodista encargado de nombrar a los premiados e invitarles a leer un esbozo de sus relatos que serán publicados en un próximo cuarto libro. Escuchar esos relatos en boca de sus autores fue un auténtico regalo para los oídos, pues esas historias describen experiencias que ocurren en el proceso de la enfermedad oncológica, tanto para el que la padece como para el que les acompaña. Relatos que nos transportan al mundo de las sensaciones, de los sentimientos, de la realidad cotidiana, de las vivencias. Emotivo y revelador. No pude por menos pedir un ejemplar de los libros anteriores para leer con calma.



Miranda de Ebro estaba vestida de rosa. Mejor dicho, tejida de rosa, pues dias antes se había propuesto desde GIAFyS la iniciativa de tejer pequeños cuadrados a ganchillo de tonalidades rosa para engalanar toda la ciudad de un modo original y sencillo con la participación de un gran número de personas. Hasta las estatuas de la ciudad portaban coloridas bufandas. Todo un gesto de solidaridad y cariño de los mirandeses.







Tras la intervención de las autoridades locales, nos tocó el turno a los ponentes para hablar del enfoque multidisciplinar del tratamiento del cáncer de mama. A mi me tocó abrir la charla y expuse el camino que recorren las pacientes en el proceso diagnóstico y terapéutico. Posteriormente intervinieron una nutricionista, la propia Koro Quevedo en calidad de enfermera y psicooncóloga y finalmente el médico deportivo Fernando Herrero co-fundador de GIAFyS y con amplia experiencia en los beneficios del deporte y la actividad física en la prevención, durante el tratamiento del cáncer y en la etapa de supervivencia. El Dr Herrero cuenta con una dilatada experiencia e investigación sobre el tema y ha publicado en revistas de prestigio internacional diferentes estudios. Estos estudios ponen de manifiesto una vez más, la importancia de cuidar este aspecto en los pacientes con cáncer para mantener una buena calidad de vida.

Tras acabar las ponencias, tocó el turno de preguntas del público. Me encanta que la gente pregunte, pues denota interés e inquietud y es tremendamente positivo para todos. Siempre aprendo con estas experiencias, pues una nunca sabe hasta qué punto se entiende y llega el mensaje.

Quiero agradecer a todos la acogida y ha sido un gusto tener la oportunidad de acercarme en un escenario diferente a los pacientes y sus familiares. Gracias Koro, Fernando y José Ángel por hacerlo posible, sois verdaderamente grandes aunque estéis en un lugar pequeño como Miranda de Ebro.


Les dejo con mi presentación.  Hasta pronto.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Cultura digital sanitaria ¿espejismo o realidad? #CarnavalSalud



Este mes de Octubre en Wikisanidad se ha propuesto un #CarnavalSalud para debatir el tema "El paciente como fuente de información y conocimiento en salud"

Para conformar un estado de opinión se plantean las siguientes preguntas:

¿Qué opinas del paciente como creador de información y conocimiento?

Opino que el paciente es el que vive el proceso de enfermar en primera persona y tiene en consecuencia un recorrido de síntomas y unas experiencias particulares. Por tanto, desde esa óptica del que "padece" se encuentra capacitado para hablar de su experiencia y compartirla. Las TIC lo que permiten es dar voz a los pacientes a que cuenten su "storytelling", su historia. De hecho, los médicos lo primero que siempre hemos hecho y hacemos en la consulta médica es precisamente eso, una anamnesis o relato de los síntomas, hechos o experiencias vividas por el paciente para poder extraer una hipótesis dignóstica.

Cada enfermo es un mundo y todas las historias, incluso de una misma patología, no tienen por qué coincidir. Habrá por supuesto unos rasgos comunes que nos sirven a los médicos para "clasificar" dentro de una categoría u otra. Es una forma de ordenar y adquirir rigor científico para luego poder comparar entre similares y conocer mejor cómo se comporta una determinada enfermedad. 

Se habla mucho del paciente "empoderado", del paciente "experto", del paciente activo o incluso del paciente inteligente o "smart" patient. Son términos que aún siendo sinónimos tienen algunos matices diferentes:

- Empoderado: Término traducido del inglés "empowered" y que significa hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido, en este caso el paciente.

- Experto: Práctico, hábil, experimentado en una determinada actividad.

- Activo: Que obra o tiene virtud de obrar. Diligente y eficaz. Que obra prontamente o sin dilación su efecto.

- "Smart": La traducción sería inteligente, ingenioso, efectivo.

A mi particularmente me gusta más la acepción de paciente activo o de "smart-patient", ya que denota una actitud más proactiva. El paciente es el que toma la iniciativa para informarse acerca de su enfermedad, se ocupa de su estado de salud, se responsabiliza de la parte que le corresponde, toma decisiones en consecuencia, compartidas con su médico y finalmente encuentra el modo de adaptarse a su nueva situación. Ser un paciente (y médico también) "experto" me parece una acepción de complicada definición, pues para estar experimentado hay que tener un largo recorrido y el tiempo de ese recorrido ¿cómo se determina y cuánto tiempo se considera aceptable para ser "experto", en meses, años o lustros? El paciente empoderado podría ser otra buena definición, pues se le ofrecen una serie de herramientas que le dan un "poder" o protagonismo como afectado y sirve para que pueda contribuir más en su autocuidado, lo cual se alinearía con el concepto de "activo".

Bajo mi punto de vista los pacientes pueden ser una buena fuente de información y conocimiento dentro de su contexto experiencial, pudiendo así ayudar a otros pacientes con procesos similares y generando el encuentro entre pares o iguales, un hecho que les aproxima gracias a las nuevas tecnologías. Al compartir pueden generar ideas muy positivas y en muchas ocasiones resolutivas.

Sin embargo, no todos los pacientes pueden "empoderarse". Hay que adquirir una serie de habilidades concretas y entre ellas estaría la de adquirir una Cultura Digital Sanitaria como muy bien indica en su post Miguel Ángel De la Cámara, es decir debe adquirir ciertas competencias digitales, como conocimiento del Sistema Sanitario en el que se encuentra. El paciente necesita formarse y para ello necesita ir de la mano y ser orientado por los profesionales sanitarios.

¿Todo vale o hay que ser selectivo? 

No, no todo vale. Hay que ser selectivo. Y aquí está el quid de la cuestión. ¿Quién selecciona, quién evalúa la información, quién la filtra y la destila adecuadamente? Es una cuestión indefinida todavía.

El paciente debe hablar de lo que le pasa, de lo que siente, de lo que vive o de cómo ha superado sus dificultades. El médico es el que tiene el conocimiento científico acerca de la enfermedad y pasa gran parte de su tiempo estudiando, actualizándose y atendiendo enfermos a través de los cuales adquiere experiencia y evalúa resultados. De la enfermedad pueden (y deben) hablar el que lo padece (el paciente) y el que tiene el conocimiento (el médico o profesional sanitario), cada cual en su contexto y con la posibilidad de encontrar puntos de encuentro.


¿Qué papel juegan las asociaciones de pacientes?

Las asociaciones de pacientes son un buen lugar de encuentro, de puesta en común de sus problemas cotidianos, de ayuda y apoyo mútuo, de recogida de información y también para alzar su voz ante las administraciones e instituciones públicas. Sus iniciativas y su participación en campañas de concienciación les "empodera" y hace visible toda su problemática tanto en el ámbito sanitario, como social o incluso laboral. 


¿Quién revisa y valida la información generada por pacientes y población general en la Red?

Esa es la gran pregunta. Los pacientes activos son sin duda un buen revulsivo para el médico, nos activan las neuronas como dice la Dra. Amalia Arce en su post, nos promueven a que investiguemos más y mejor, nos "empodera" también a nosotros. A mi también me gustan los pacientes que preguntan y se interesan por su enfermedad, pero en ocasiones toman caminos equivocados que nosotros debemos reorientar y asesorar. Decirles "no mire en internet" es como poner puertas al campo, pues si ellos no miran, mirarán sus familiares o cuidadores porque la curiosidad por saber y encontrar un remedio a su mal es algo que considero normal, especialmente cuando se habla de cáncer que es mi especialidad médica.  

En realidad lo que ocurre es que se ha generado un nuevo escenario. Hace no tantos años los médicos hablábamos en nuestro argot entre nosotros y nuestro lenguaje era ininteligible para todo aquel que no estuviera familiarizado o trabajara en el gremio. Los médicos prescribían y los pacientes obedecían (o no) sus indicaciones sin más misterio. La nueva era de la comunicación ha democratizado la información y los pacientes empiezan a saber más acerca de su enfermedad. El paciente empieza a adaptarse a este nuevo entorno, algunos de ellos ya tienen un buen nivel de alfabetización digital, pero hay todavía una escasez de cultura sanitaria. Los profesionales sanitarios se encuentran en muchos casos en el camino contrario, tienen cultura sanitaria, pero la brecha digital les ha dejado en la cuneta a muchos de ellos. No saben cómo adaptarse a este nuevo entorno y rechazan de entrada cualquier búsqueda que el paciente realice a través de la red o incluso se enfadan con él por acudir a esas fuentes. A muchos de mis colegas esta situación les incomoda profundamente.

Para desbloquear la incomodidad no hay más remedio que adaptarse, conocer y entender ambas partes implicadas el entorno en el que estamos. Cabe pues establecer líneas de diálogo abiertas, horizontales entre médicos y pacientes, en las que ambos podemos aprender juntos y encontrar soluciones satisfactorias. Todos saldremos ganando.

Les dejo con un interesante debate sobre el papel del paciente y el médico en la red de internet.


sábado, 10 de octubre de 2015

Distanasia no, Cuidados Paliativos sí



Estos días ha habido un cierto revuelo mediático, e incluso de oportunismo político, acerca de un tema siempre polémico y que despierta sentimientos encontrados en la opinión pública: la muerte digna. Alrededor de ella revolotean muchos vocablos, algunos de ellos mal empleados o mal definidos en el subconsciente colectivo, pues llevan implícitos pensamientos de carácter bioético que pueden dar lugar a confusión.

En primer lugar está la eutanasia cuyo verdadero significado etimológico significa "Buena Muerte", una situación que llegada la hora imagino queremos y deseamos todos, aunque sólo sea por sentido común. Sin embargo, el empleo de la palabra tiene un marcado carácter negativo pues conlleva una intencionalidad clara de muerte sobre otra persona y claro está, ser verdugo humano no es algo que nos guste o sea éticamente aceptable aunque sea por "piedad", ya que se genera un intenso conflicto moral. 

En segundo lugar estaría el suicidio asistido, es decir, la facilitación de instrumentos o medicamentos para que el propio interesado pueda dar por si mismo conclusión a su existencia. Aquí la intencionalidad es indirecta, pero el hecho en sí es muy similar a la eutanasia.

En tercer lugar estaría la ortotanasia, situación en la que a un enfermo en estado de enfermedad terminal se le ofrecen todas aquellas medidas de confort disponibles que alivien los síntomas de la agonía, aunque éstas puedan acortar la vida. 

Por último estaría el concepto contrapuesto de distanasia, llamado también encarnizamiento, ensañamiento u obstinación terapéutica en la que se emplean todos los medios posibles para prolongar artificialmente la vida a sabiendas de que no hay esperanza de curación o de mejora de la enfermedad de base. Un hecho que desgraciadamente se produce con demasiada frecuencia en los hospitales. Esta situación debería evitarse a toda costa, pues produce mucho dolor y sufrimiento tanto al que lo padece como a todo el entorno socio-familiar. 

La distanasia pues, no debería ser admisible, pero existe una clara falta de cultura en Cuidados Paliativos. La mayoría entiende que se "tira la toalla". Y no, no es así. Hemos sido educados, adoctrinados y entrenados como sanitarios para hacer todo lo posible por salvar la vida de nuestros congéneres. Hacer lo contrario es como ir a contrapelo. Nos duele, nos resulta molesto. Sin embargo, hemos de ser conscientes de nuestra finitud, de que hay un momento en el proceso de la enfermedad terminal en la que debe limitarse el esfuerzo terapéutico y toca ofrecer medidas de confort físico, psíquico, social y espiritual del paciente. Recordemos el axioma de "Curar a veces, aliviar a menudo y consolar siempre". Así, cuando no podamos curar, aliviemos y cuando ya no podamos si quiera aliviar, consolemos sin abandonar nunca al paciente. La atención en Cuidados Paliativos debe ser un derecho alienable en cualquier paciente, en cualquier lugar y a cualquier edad. 

Los Cuidados Paliativos también evolucionan y han mejorado de una forma espectacular y admirable. Su concepto no sólo debe conformarse a enfermos terminales, con importantes enfermedades degenerativas o enfermos crónicos, pues puede incluso tener su papel en la atención aguda de muchas patologías. Su integración en los hospitales debería ser un hecho tan natural como la atención en centros socio-sanitarios o en domicilios, pues todos los enfermos merecen ser cuidados. La compasión es una virtud importante y una habilidad muy necesaria porque representa una actitud que ayuda a mitigar el sufrimiento del otro. Los profesionales que se dedican a Cuidados Paliativos tienen bien desarrolladas estas habilidades. 

Hoy en el  Día Mundial de los Cuidados Paliativos y que se divulga bajo el lema "Vidas ocultas, pacientes ocultos", me uno al compromiso para mejorar la atención de las personas en el final de la vida al que se han adherido 70 entidades, entre ellas la AECC y también la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR). Pensemos que la Oncología Radioterápica tiene un papel relevante en la paliación de síntomas de muchos pacientes oncológicos, por lo que su integración con las unidades de Cuidados Paliativos es absolutamente necesaria. Espero así concienciar de la necesidad de olvidarnos de discusiones absurdas, oportunistas y partidistas, para apostar de una forma firme, clara y contundente por un acceso a los Cuidados Paliativos de calidad para todos los ciudadanos.

He aquí la campaña de la World Hospice and Palliative Care Day:

MENSAJES CLAVE:
  • Todos importan: Por un mundo con acceso universal a los Cuidados Paliativos para adultos y niños:
    • Un 42% de la población mundial no tiene acceso a Cuidados Paliativos y en un 32% llega a un pequeño segmento de la población
    • Los Cuidados Paliativos están integrados en 20 de los 234 países en el mundo (8,5%). Al 80% de la población mundial le falta un adecuado acceso a medicación paliativa. 
    • En 2010 la OMS constató que un 66% de la población paliativa no consumía opiáceos.
  • En Cuidados Paliativos nadie debería ser invisible:
    • Hay pacientes ocultos con vidas ocultas a los que el acceso a Cuidados Paliativos no se les está reconocido.
    • Cada año, alrededor de 20 millones de niños en el mundo se beneficiarían de Cuidados Paliativos.
    • Los niños son los grandes olvidados y ocultados.
  • Cuidados Paliativos para todos:
    • Los Cuidados Paliativos deberían estar al alcance de todas aquellas enfermedades limitantes, sin importar la raza, edad, género, enfermedad, orientación sexual o lugar de residencia.
    • Se calcula que un 6% de la población que precisaría Cuidados Paliativos son niños. 

Les dejo con el video: Los Cuidados Paliativos en el Cáncer

viernes, 9 de octubre de 2015

Los médicos también lloran



Querida Alma:

Hoy he recibido este escueto mensaje por Whatsapp de una colega y amiga: "Virginia. Buenos días. Sólo decirte que Alma ya se ha ido. Fue anoche a las 12". Tras leerlo confieso que no he podido evitar el nudo en la garganta y las ganas de llorar. Me ha venido a la mente el último día en que te vi...

Si, los médicos también lloramos. No somos inmunes al sufrimiento y al dolor aunque estemos habituados a convivir con él, aunque sepamos el desenlace próximo de muchos de vosotros. Asumo y entiendo mi profesión en toda su dimensión humana, con su grandeza y con sus debilidades, con su cara y con su cruz. Llorar no me hace más débil, ni más vulnerable, simplemente me hace más humana y no me duelen prendas el admitirlo. Nunca me gustó vestir prendas de una divinidad confundida. No es mi estilo, ya lo sabes ¿verdad?

Siempre me impresionó tu aplomo, la seguridad de tus decisiones aunque yo no estuviera de acuerdo con ellas. El primer día que te conocí sentí un pellizco de desazón por dentro, por no haber sido capaz de convencerte para recibir tratamiento. No podía obligarte, sólo podía aconsejarte con todas mis fuerzas lo que en ese momento creía que era mejor para ti. Me quedé impregnada de una cierta impotencia.

Meses después volviste a la consulta. Esta vez aceptaste recibir tratamiento, aunque la situación fuese más compleja. Conseguimos mantener a raya un tiempo la enfermedad y tuviste fuerza para superar muchas de las duras dificultades que tuviste en el camino. Ya sabes que no sólo hablo de tu enfermedad.

Después tuvimos muchas conversaciones y la oportunidad de tener una relación especial, pues bastaba una mirada para adivinar lo que una y otra pensábamos. A veces, los gestos cobran un sentido diferente y toman el relevo a esas palabras no pronunciadas. Había un lenguaje extraordinario en tu mirada, en tu expresión corporal, en esa media sonrisa y en tus abrazos largos y sentidos.

Mi última fotografía mental es de hace poquito. Me llamó tu médico del Equipo de Atención Psicosocial para ver si podía aliviarte el dolor. Le dije que sí y nos vimos a la mañana siguiente. Tu figura menuda y menguada me hizo consciente de la inminente situación, así que no dudé en tratarte con la máxima diligencia y confort para ti. Me sentí compensada por un intenso abrazo que me supo a despedida. Así ha sido. Me quedo con él como un preciado regalo.

Hoy me he despertado, no sin cierta zozobra, con la noticia de tu marcha. Espero haber estado a la altura de tus circunstancias. He aprendido unas cuantas lecciones de ti. Confío en que estos últimos días hayas recibido la atención y el cariño que mereces.

Te envío un beso muy fuerte allá donde estés...



lunes, 5 de octubre de 2015

Relato de otoño: No quedan días de verano



Ángela pidió ver a su doctora. Llevaba unos días ingresada en la planta de Oncología, abatida en gran parte por el dolor de su espalda y la falta de movilidad en una de sus piernas. Su tumor pulmonar habia respondido inicialmente al tratamiento de quimio y radioterapia, pero desafortunadamente a los pocos meses hicieron acto de presencia las malditas metástasis cerebrales, para las cuales hubo que recurrir de nuevo a la radioterapia.

Había pasado algo más de un mes desde la última vez que nos vimos. Esta vez venía por una lesión dentro de la parte final de su médula espinal que era la que le estaba dando guerra. Ángela fue bajada por una celadora en su propia cama a una antesala cerca del TAC-simulador. Estaba recostada de lado y tapada por la sábana hasta casi la nariz. Se emocionó al verme y aquella mirada me lo dijo todo sin decirme apenas nada. Comprendí que necesitaba que le tocase, que le cogiera de la mano, que le sonriera o que le hablase de cualquier cosa que le hiciera olvidar que estaba malita. Observé que llevaba las uñas pintadas del mismo color que las mías. Se lo hice saber como gesto de coquetería y complicidad mutua. Ella me premió con una gran sonrisa, ofreciéndome sus manos y empezó a hablar de que fue su hija las que se las pintó y de ahí derivó la explicación de cómo le estaba cuidando. Lo decía con ternura y orgullo, pero también con mucha pena por dentro.

Me confesó que le dolía dejar a su única hija sola, pues su padre había fallecido hacía unos meses. Ángela era consciente de lo que tenía encima, no tenía miedo a despedirse. Sin embargo, le dolía abandonar a su hija con veintipocos años y ese dolor le impregnaba los ojos de unas lágrimas inconsolables. Ella compartió ese dolor conmigo durante unos minutos. Yo me senté en su cama y me quedé escuchando su historia sosteniéndole la mano. Conozco el valor de ese tiempo junto al enfermo y aunque por desgracia poco pueda hacer por Ángela, no quiero privarla del consuelo que necesita, así que se lo doy de mil amores.

Ángela, al igual que muchos enfermos en su situación se sienten profundamente solos y no quieren, porque entienden que no es justo, expresar o compartir todo el sufrimiento que llevan dentro con sus seres más queridos. Necesitan expresarlo con alguien que les escuche sin juzgarles, que les libere de ese dolor emocional y que les trate con afecto, respeto, amabilidad y cariño. Sé que esto forma parte de mi trabajo y es tan importante como el rigor científico de los tratamientos aplicados.

Para Ángela este habrá sido su último verano. Y por ahora, a su doctora ya no le quedan más días de verano.



domingo, 4 de octubre de 2015

¿Es necesaria la radiación para la vida?



Eso parece. Estudios recientes sobre los efectos biológicos de la radiación realizadas en virtud de los niveles de radiación por debajo del fondo natural no es buena para los organismos. 

A raíz de los experimentos realizados con microbios y células pulmonares humanas que mostraron resultados similares, estos nuevos experimentos, liderados por investigadores de la Universidad Estatal de Nuevo México, con diferentes especies bacterianas, demuestran que el crecimiento fue inhibido por la falta de radiación, lo que contradice las predicciones de las hipótesis tradicionales sobre los efectos biológicos de la radiación.

Ha habido un debate durante 80 años sobre los efectos en la salud de la radiación en los seres humanos y otros organismos biológicos. Los niveles o dosis altas, obviamente tienen efectos adversos y un potencial letal.

Pero las dosis bajas, las menores a 0,1 Sv por año, han sido extremadamente difíciles de evaluar debido a que sus efectos son tan insignificantes que son imposibles de ver en la población general, mientras nos abrumen con otros efectos adversos diarios para la salud procedentes de la radiación. También, a dosis bajas, todos los organismos tienen mecanismos celulares de reparación y de respuesta que pueden evitar de que esos efectos adversos para la salud se produzcan, algo que evolucionó como evolucionó la propia vida .



Los efectos biológicos de la radiación son bien conocidos en dosis altas (los puntos de la tabla mostrada) de los supervivientes japoneses de la bomba atómica, los trabajadores de Chernobyl y algunos accidentes individuales que han implicado altos niveles de radiación. En dosis bajas, sin embargo, hay poco efecto, que desaparece en el ruido de los efectos adversos para la salud cotidiana. En la década de los años 50 nos decidimos a dibujar una línea recta desde los efectos de altas dosis a cero, llamándolo dosis hipotética lineal sin umbral (LNT) (línea roja) y asumimos por conveniencia y conservadurismo que no había ningún umbral por debajo del cual no se produjeran efectos adversos para la salud. Pero parece que hay un umbral en la parte alta de fondo natural en toda la Tierra, alrededor de 10 rem (0,1 Sv), por debajo del cual no hay efectos obvios que puedan verse (línea azul). Los resultados de este estudio indican que la LNT no es correcta en dosis bajas y la línea azul predice más de cerca los efectos biológicos de la radiación que la línea roja que es más simplista.
Fuente: Dr. Geof Smith, NMSU, y el Dr. Ray Guilmette, Emérito, LRRI
En la década de los años 50, se decidió, en ausencia de datos a dosis bajas, que las dosis bajas eran malas, y que no había ningún umbral por debajo del cual la radiación no diera lugar a efectos adversos para la salud. Esta hipótesis, llamada dosis lineal sin umbral (LNT) fue adoptada en todo el mundo como la respuesta más conservadora reguladora a la creciente utilización clínica de la radiación, la amenaza de las armas atómicas y la industria nuclear recién emergente.

La LNT establece que cualquier cantidad de radiación aumenta el riesgo de organismos para acumular efectos negativos para la salud. Según la LNT, la no radiación sería el mejor estado para cualquier organismo, y todo el mundo adoptó el actual enfoque "tan bajo como sea razonablemente posible" (Criterio ALARA, traducido As Low As Reasonable Achieved) a todas las cuestiones relacionadas con la radiación (véase el gráfico anterior).

Esto no es sólo una cuestión académica. En la práctica, el criterio ALARA (Tan bajo como sea razonablemente posible) trajo costes y los efectos colaterales no previstos que han costado el mundo casi un billón de dólares en los últimos 60 años en relación a la protección contra los niveles bajos de radiación sin beneficios claramente demostrables.

Pero el miedo injustificado a las dosis bajas de radiación ha matado a miles de personas y destruido millones de vidas tras la Segunda Guerra Mundial, el desastre de Chernobyl y el accidente de Fukushima a través de una sobrerreacción, evacuaciones innecesarias forzadas y la creación de grandes comunidades de refugiados (Japan Times).

Estudios recientes muestran que incluso los desastres nucleares no aumentan los niveles de radiación en los alrededores muy por encima de estos bajos niveles de fondo en la mayoría de distancias alejadas de la fuente (WNN, NYTimes), como hemos visto en Fukushima y Chernobyl.

Muchos estudios desde 1950 han tratado de estudiar los efectos de los niveles bajos de radiación en los organismos, especialmente en humanos. Pero los resultados han sido difíciles de interpretar, ya que ha sido difícil separar los efectos de la radiación de los efectos por no-radiación.

Por lo tanto, si la LNT es correcta y la ausencia de radiación es el mejor estado para cualquier organismo, el experimento sería hacer crecer organismos en un entorno sin casi ninguna radiación y observar cómo responden en comparación con los mismos organismos que crecen en el fondo o en los niveles más altos de radiación (1, 2, 3).

Un grupo de científicos diseñaron y llevaron a cabo un estudio para hacer precisamente eso, abordar el problema desde el otro lado del fondo, desde el mínimo entorno de radiación posible de lograr en la Tierra (Castillo et al, 2015; Smith et al, 2011).


La configuración del LBRE Experimental, está situado a  2150 pies (655 metros aproximadamente) por debajo de la superficie de la Tierra en las sales masivas del repositorio nuclear WIPP en Nuevo México. En conjunto es una cámara de acero previo a la Segunda Guerra Mundial (izquierda) y una sala de vaciado de la sal en el extremo norte de la instalación subterránea lejos de cualquier residuo que contenga la cámara experimental. Los niveles de radiación aquí son 400 veces por debajo de los niveles de fondo de la Tierra en superficie, algo irónico, dado que se trata de un repositorio de residuos nucleares. Fuente: DOE (Department of Energy. EEUU)

(Divulgación completa - James Conca era uno de los tres científicos de la Universidad del Estado de Nuevo México y del Departamento de Energía que inició este estudio en 2007, diseñó las pruebas, ofreciendo el espacio de laboratorio, los recursos, la financiación y puesta en marcha de los experimentos originales, casi una media milla bajo tierra en Carlsbad, Nuevo México).

Ya que no podíamos experimentar con personas, y es difícil el control de las poblaciones humanas al azar con respecto a los niveles de radiación, este estudio se centró en medir la evidencia molecular de respuesta al estrés biológico en dos especies de bacterias bajo diferentes niveles de radiación.

Una de las especies es muy sensible a la radiación, la Shewanella oneidensis y la otra es muy resistente a la radiación, la Deinococcus radiodurans. Ambas especies fueron cultivadas en dosis ultrabajas, a dosis inferiores a la radiación ordinaria de fondo y a dosis más altas.

Es extremadamente difícil de eliminar la radiación a niveles ultrabajos ya que la radiación es muy penetrante. Está en los materiales de construcción en los que vivimos, en los alimentos, en nuestros cuerpos, en el aire, en el suelo, en el agua y en todos los materiales de laboratorio y en los nutrientes para los organismos del laboratorio.

Así se construyó un laboratorio a 2.150 pies por debajo de la superficie de la Tierra en la Planta Piloto de Aislamiento de Residuos (WIPP), cerca de Carlsbad, Nuevo México. WIPP es el único repositorio profundo geológico de desechos nucleares. Está en un medio de 2,000 pies (610 metros) de espesor estable, con un depósito de sal geológicamente inactivo de 250 millones de años que protege eficazmente de la radiación cósmica y solar (ver figura anterior).

El laboratorio está ubicado en el extremo norte de la instalación subterránea lejos de cualquier desecho nuclear. Los niveles de radiación aquí son 400 veces por debajo de los niveles de fondo de la superficie de la Tierra, irónico, dado que se trata de un repositorio de residuos nucleares.

La radiactividad en esta sal es muy baja, ya que es sólo cloruro sódico, sal de mesa, que contiene prácticamente nulos materiales radiactivos como el uranio que se producen en la mayoría de las rocas, la suciedad, el hormigón e incluso la madera.

Además, se han metido en una bóveda de 8 x 6,5 x 6.5 pies (2,4 x 1,8 x 1,8 metros) con un espesor de 5 pulgadas de acero de antes de la Segunda Guerra Mundial (12,7 cm), acero sin trazas de radionúclidos (véase el gráfico anterior).

Los microorganismos fueron cultivados en incubadoras separadas en esta bóveda a 30 ° C (86 ° F) y con una humedad relativa del 48%. Los microorganismos cultivados en radiación de fondo se sometieron a 100 nGy/hora (equivalente a 0.877 mSv/año). Aquellos que  crecieron bajo la radiación por debajo del fondo fueron sometidos a 0,2 nGy/hora (equivalente a 0,0017 mSv/año), muy inferior a cualquier nivel de fondo de la Tierra, y los niveles más bajos jamás obtenidos en este tipo de experimentos. (** ver nota más abajo para una explicación de estas unidades)

Se realizaron tres experimentos replicados independientes, para estudiar los efectos de estas dos tasas de dosis de radiación sobre el crecimiento de las colonias y su expresión génica. La secuencia de ADN de los genes controlados fueron los que habían demostrado previamente patrones significativos de regulación a la baja (Encendido y apagado de los genes utilizados para responder a la conmoción o al estrés de un "insulto" bioquímico) tras la exposición a radiación ionizante, ultravioleta y solar.

Cuando se coloca en los niveles de radiación extrema por debajo del fondo, una radiación esencialmente de cero, el crecimiento en ambas especies se inhibió. Ambas especies también mostraron una respuesta de estrés medible, identificable a genes específicos en su ADN en ausencia de radiación (ver figuras siguientes).


El crecimiento de las bacterias se inhibe por la ausencia de la radiación (400 veces por debajo de los niveles de fondo) y es normal en los niveles de radiación de fondo, contrariamente a lo predicho por la hipótesis LNT tradicional. OD = densidad óptica de los cultivos bacterianos, una medida del crecimiento. Fuente: Dr. Geof Smith, NMSU
Sorprendentemente, esas respuestas se invierten cuando las bacterias se transfieren en ida y vuelta a ambientes opuestos. El experimento utilizó controles recíprocos para verificar que las respuestas fisiológicas observadas se debieron únicamente al tratamiento de radiación. Al restaurar los niveles de radiación de fondo a los cultivos privados de radiación, la tasa de crecimiento de ambas especies aumentó y la densidad celular de cultivo regresó a la del control después de sólo 24 horas.

Por lo tanto, dos especies de bacterias de taxonomías dispares detectadas y exhibieron una respuesta fisiológica a la ausencia de radiación, lo que indica que estos bajos niveles de radiación son una señal medioambiental significativa. Y la falta de radiación produce el estrés sustancial, no la presencia de la radiación.

Estos resultados contradicen las predicciones de la hipótesis LNT. La presencia de la radiación no es necesariamente mala y la ausencia de radiación tampoco es necesariamente buena. Pueden leerse los artículos para una discusión técnica detallada. (Este mensaje puede parecer extraño, pero es un tema importante dado lo ocurrido en  Fukushima y el crecimiento de la energía nuclear).

Puesto que la vida en la Tierra evolucionó en presencia de radiación de fondo de entre 0.01 y 0.10 Sv/año, parece que la vida se adapta bien a las dosis bajas de radiación y no lo hace tan bien en su ausencia completa.

Los genes relacionados con el estrés en los cultivos bacterianos son supraregulados (encendidos) para responder al estrés de no tener ninguna radiación (400 veces menos que los niveles de fondo). Estos mismos genes son infraregulados (apagados) para responder a los niveles normales e incluso a dosis más altas de radiación (400 veces superior a los niveles normales de fondo) y demuestran los efectos adversos de la no-radiación y el efecto no adverso de tener dosis bajas de radiación. Esta cifra incluye los nuevos datos, obtenidos tras el artículo de Castillo en 2015, a los niveles altos de radiación de fondo. Si la hipótesis tradicional LNT fuera correcta, estos niveles más altos de radiación deberían activar estos genes relacionados con el estrés, pero resulta que no lo hacen. Fuente: Dr. Geof Smith, NMSU
** Nota: diversas unidades se utilizan para describir la dosis de radiación. La unidad de los Estados Unidos para la radiación absorbida en bruto es el rad, y la unidad internacional es el Gray. 1 Gy = 100 rad. La unidad de dosis de Estados Unidos para adsorbida en relación con los efectos biológicos en los seres humanos es el rem, y la unidad internacional es el Sievert. 1 Sv = 100 rem. Para la radiación gamma, Gy = Sv y rad = rem, así que es fácil su conversión, a diferencia de la radiación alfa, donde 1 Gy = 20 Sv y 1 rad = 20 rem. Estos experimentos de dosis baja con radiación gamma se utilizan generalmente los nanoGray (nGy o una milmillonésima parte de un Gray), que es igual a un nanoSv (nSv) en este caso.

Esta es una traducción libre del artículo publicado en Septiembre de 2015 en la Sección de Energía de la Revista Forbes titulado "Is Radiation Necessary For Life"?

Sobre el tema animo a leer los artículos escritos por mi compañero radioncólogo el Dr Ángel Montero Luis en su blog "El Lanzallamas" y en "Desayuno con Fotones"