viernes, 4 de abril de 2014

Cineterapia oncológica: Vivir para siempre. España-Gran Bretaña. Gustavo Ron. 2010



“Vivir para siempre” narra la historia de Sam (Robbie Kay), un niño de doce años al que le encantan los datos, las películas de miedo, los ovnis, recopilar historias espeluznantes y los sucesos fantásticos. También le gustaría saber qué se siente al tomarse el primer trago de cerveza, al dar la primera calada a un cigarrillo a escondidas, al besar a una chica… Sam quiere saber cómo se sienten los adolescentes porque teme que él no llegará a serlo pues padece una leucemia con una mala evolución. Aunque los adultos sólo le responden con ambigüedades, él quiere conocer todos los datos y detalles sobre su muerte. Está dispuesto a averiguar las respuestas a todas sus preguntas y  decide escribir un libro. Un libro que es su diario y a la vez una “investigación científica” con sus observaciones y una lista de las cosas que quiere hacer antes de morir. Esta lista ha estado presente si recordamos en otras películas de esta sección de Cineterapia oncológica como "Mi vida sin mi" o en "Ahora o nunca"

El protagonista de nuestra historia decide escribir un libro; un libro que se convierte en su diario íntimo. Esto supone intentar llegar al corazón y trascender. Aunque el sentimiento en esta película puede pecar de excesivo sentimentalismo, la película se convierte en una nueva reflexión sobre el dolor por la pérdida de un hijo. Pérdida esperada en este caso por una enfermedad en fase terminal, pero siempre una de las más difíciles experiencias a las que nos puede someter la vida. Y aquí sí que la verdad casi siempre supera a la ficción.

Este filme se basa en la novela Ways to live forever, de la joven escritora británica Sally Nichols. Gustavo Ron se quedó impresionado con la historia de un niño con leucemia que narra sus últimos meses en un diario. Y para comprobar la verosimilitud de los hechos narrados, se puso en contacto con ASION (Asociación de padres de niños con cáncer de la Comunidad de Madrid), grupo formado por padres que han pasado la experiencia de tener un hijo con cáncer y que está integrada en la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer (FEPNC). En ASION no solo gustó el libro, sino que animaron al cineasta adaptara la historia a la gran pantalla.

Gustavo Ron convierte al cine español a un cine sin fronteras, pues rodó la película exclusivamente con actores británicos, destacando el personaje de Ben Chaplin como padre. La película se filmó entre su Galicia natal y Gran Bretaña. En definitiva, se trata de una película que es algo más que la arquetípica historia de un niño con cáncer.