miércoles, 17 de julio de 2013

Hoy he visto un corazón en el cielo



Querido F. :

Hoy justamente se cumple un año en el que muchos de nosotros sentimos tu ausencia aquí abajo, en la conocida como vida terrenal. Puedo confesarte que me ha costado mucho hacerme a la idea de no volver a verte. Sé que suena a tontería, pero no he sido capaz todavía de borrar de mi agenda tu número, ni de borrar tus mensajes. Ellos me llevan a tu memoria y es una forma, consciente o inconsciente, de mantenerte vivo en mi mente, de sentir tu presencia en otra dimensión, probablemente diferente. También es una forma de recordar muchas de las cosas buenas que sin duda nos diste. Me siento afortunada por haber tenido la oportunidad de hablar contigo sobre las cosas cotidianas pero importantes de nuestras vidas, en la etapa final de tu viaje y de haberme despedido felizmente con tu sonrisa y con tu cariño. Fuiste, eres y serás siempre una buena influencia y un ejemplo con mezcla de bondad y generosidad, a partes iguales e infinitas para mi.

Tu viaje me ha hecho pensar y meditar mucho en lo divino y en lo humano. En esa "Insoportable levedad del ser" que Milan Kundera nos recitaba. Me ha hecho valorar más aún si cabe, la importancia de vivir el ahora, de aprender del pasado y de mirar al futuro con esperanza. Yo no puedo cambiar las circunstancias que me son ajenas, pero si puedo elegir el modo en que quiero vivirlas. Sé que desde dónde estás nos mandas energía positiva para que tus seres queridos estemos bien y continuemos nuestro viaje.

Sabes que aunque estaba ya en mi cabeza escribir un blog algún día, tu testimonio fue el que me empujó y me inspiró a hacerlo realidad. A día de hoy me siento feliz con la idea de trabajar y aportar un granito de arena para que esa enfermedad que te llevó por delante, deje de hacerlo algún día no demasiado lejano. Puedes estar satisfecho pues has sembrado buenas simientes aquí. Soy testigo de que ahora crecen vigorosas con la luz que nos envías. Somos muchos los que te hemos querido y te seguimos queriendo bien.

Hoy he visto un corazón en el cielo. Y ese cielo eras tú. Como dice el sabio Mario Benedetti: "Te espero cuando miremos al cielo de noche: Tú allá y yo aquí". Te mando un beso muy fuerte. Cuídate mucho.


Fdo. Virginia

PD: F. fue un personaje real y un ser querido que falleció hace un año víctima de un cáncer. Con esta carta imaginaria he querido recordarle y honrar su memoria.

Los médicos y los sanitarios en general,  parecemos en ocasiones que seamos inmunes o ajenos al dolor y al sufrimiento de los pacientes. No siempre es así. Nuestras propias heridas pueden muchas veces servir para ayudar a sanar, a acompañar y a comprender al otro. Espero que así haya sido.  



Les dejo con la canción "Alma de Blues" de Presuntos implicados





Foto de cabecera de Angelo Storani en Ancona-Italia de una nube con forma de corazón