miércoles, 1 de febrero de 2017

4 de Febrero #DíaMundialCancer

El próximo 4 de Febrero se celebra el Día Mundial del Cáncer y este año se ha centrado la campaña en esta imagen de una sana manzana, haciendo un guiño a la prevención del cáncer con el lema "Tu salud es lo primero". La razón que ha movido a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) a esta campaña es porque cerca de un 40% de los tumores podrían prevenirse siguiendo unos sencillos consejos:

Alimentación saludable

El sobrepeso y la obesidad son un problema de salud pública, considerado como la gran epidemia del siglo XXI y que va en aumento tanto en la población adulta como en la infantil y juvenil. El exceso de peso está relacionado con la aparición de algunos tipos de cáncer, concretamente cáncer de estómago, hígado, páncreas, tiroides, endometrio, mama, etc. Comer cinco raciones de frutas y verduras es muy saludable, pero es igualmente importante evitar determinados alimentos poco saludables como los snaks, fritos, azúcares, etc. Es conveniente cambiar de hábitos y perder esos kilos de más. 

Ejercicio físico

Una vida físicamente activa puede protegerte frente al cáncer y otras enfermedades. Pequeños gestos de actividad física diaria como caminar una hora al día, ir regularmente al gimnasio, una tabla sencilla de ejercicios, subir escaleras, pasear un perro o coger la bicicleta nos ayudarán a estar en forma. No se trata de hacer grandes proezas puntuales, se trata de crearnos el hábito saludable de mantener una actividad física regular. Con ello aumentaremos nuestro metabolismo basal y será más sencilla la pérdida de peso. 

Dejar de fumar

Una vez tengamos claro ese objetivo, será importante buscar ayuda para conseguirlo. Muchos servicios de Neumología u Otorrinolaringología de los hospitales públicos españoles disponen de programas específicos para dejar de fumar. La AECC dispone de programas gratuitos para dejar de fumar. Hay todo un arsenal de recursos disponibles para dejar eficazmente este mal hábito. Busque el que mejor se adapte a sus necesidades. 

Diagnóstico precoz

La mortalidad por cáncer disminuye notablemente gracias a las campañas de diagnóstico precoz como los programas de cribado de cáncer mamario o de colon. Es igualmente importante conocer nuestro cuerpo, detectar señales de alarma y ante cualquier cambio no fisiológico en nuestro cuerpo: p ej: cambios en el aspecto de un lunar, notar un bulto, cambios en nuestro ritmo de deposiciones, sangrados, etc deben ser consultadas a nuestro médico. 

La Asociación Española Contra el Cáncer ha querido ir más allá y ha creado doce retos saludables promoviendo la creación personal de un propio calendario de salud. Incorporando un hábito diario cada mes y se obtienen resultados. De esta forma proponen unas sencillas rutinas para que cada uno decida en qué mes deseamos incorporar cada una de ellas. Recuerde repetirlas cada día. Tras 21-30 repeticiones, una conducta se convierte en un hábito.

Prevenir el cáncer es una realidad posible y se encuentra en nuestras manos. 

Si tu salud te importa, únete a la AECC en  Tu salud es lo primero. y utiliza el hashtag #aeccDíaMundialCáncer

lunes, 23 de enero de 2017

Expediente X


La irrupción con fuerza de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el siglo XXI ha hecho que nuestra realidad cotidiana cambie de una forma vertiginosa y empiecen a surgir con ellos cambios de algunos paradigmas en muchos ámbitos, incluyendo la Sanidad. Nuevas herramientas que no sólo se quedan en un género nuevo de comunicación, sino que nos ayudan a generar autoaprendizaje y empoderamiento.

Somos todavía relativamente pocos los que las utilizamos y las integramos de forma natural e intuitiva en nuestro día a día como complemento necesario a nuestro trabajo como médicos, enfermeras o técnicos. Creemos en su potencial y las empleamos también para opinar de forma libre y personal, tratando de hacer una sana autocrítica de cómo están las cosas en el entorno sanitario. Muchos de esos profesionales involucrados en este mundo de internet, blogs y redes sociales sufrimos (me incluyo, claro está) en alguna ocasión alguna que otra amenaza por las declaraciones publicadas.

Desde que se inició la crisis económica nuestro sistema sanitario no ha dejado de mostrar síntomas de que está enfermo y ya hay muchos elementos que no funcionan correctamente: precariedad en la contratación laboral, sueldos a la baja o congelados, falta de personal, amortización de plazas por jubilación, listas de espera, saturación o "burn out", hostigamiento institucional o laboral, desmotivación, medicina defensiva, etc. Muchos son los ejemplos de compañeros que se han lanzado con valentía a denunciar determinadas situaciones que resultaban injustas, desde el derecho a la libertad de expresión y bajo el inequívoco prisma personal.

Sin embargo parece ser que escribir, opinar o hacer autocrítica, aunque sea sin injuriar ni revelar nombres se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo. Este es el caso de una conocida compañera, la Dra Mónica Lalanda, médico, ilustradora gráfica y gran defensora de la bioética a la que le han abierto lo que denomino un "expediente X" en su propio colegio profesional por declaraciones hechas desde su blog "Médico a cuadros" donde denunciaba en verano de 2016 su personal e insostenible situación como médico de Urgencias que le había llevado a decidir a renunciar a su trabajo. Su relato es duro y pienso que no tuvo que ser nada fácil tomar una decisión así. 

Puedo fácilmente imaginar y entender esa situación de desazón y desamparo en esos momentos intentando buscar un punto de partida para autoreconstruirse y tirar hacia delante porque ella también tiene "una vida" y una familia. Me consta que ella ama profundamente su profesión, pues como muchos de los médicos no queremos ser otra cosa y eso añade más dolor a la renuncia voluntaria de su trabajo. Pero lejos de dejar que las aguas vuelvan a su cauce y permitir que sea la propia Mónica quién encuentre los asideros para buscar una salida digna, se echa leña al fuego sobre el árbol caído y se le envía el día de reyes "carbón" a toneladas en forma de un "expediente X".

Nuestra profesión desafortunadamente sabemos que adolece de muchos problemas y el clima laboral en los hospitales deja mucho que desear en demasiadas ocasiones. Quizá escoger para estudiar Medicina a personas con un brillante expediente académico, pero sin valorar la presencia en ellas de otras habilidades sociales como la empatía, la comunicación o el compañerismo nos han convertido, muy a nuestro pesar, en lo que somos. También, sin darnos cuenta, el propio sistema propicia una competitividad entre nosotros mal entendida: números clausus, expediente académico, MIR, OPEs, etc. dejando poco hueco para ese necesario trabajo en equipo. Nos hemos pasado media vida compitiendo entre nosotros y una vez estamos en el entramado de un hospital nos resulta tremendamente complicado dejar de hacerlo y arrimar el hombro. Simplemente no hemos sido nunca entrenados para ello.

Con este panorama en no pocas ocasiones muchos de nosotros hemos tenido la sensación de “sobrevivir” a un medio que se nos hace tremendamente hostil. Tras el amargo trance de vivir situaciones difíciles, hacemos de tripas corazón para poder cumplir con nuestro trabajo como médicos al servicio de pacientes, pues ellos precisan de todo nuestro apoyo y comprensión. Muchas veces me pregunto ¿cuándo somos los médicos los que estamos muy mal, quién nos ayuda y cómo podemos en estas circunstancias seguir adelante sin que ello no repercuta en nuestra labor asistencial y en la vida cotidiana? ¿Debemos seguir sufriendo en silencio estas situaciones? ¿No desearíamos recuperar en todos nuestros hospitales un clima laboral más digno, más respetuoso y emocionalmente más inteligente para poder ofrecer, aunque sea una pura utopía, lo mejor de nosotros mismos? Ahí lo dejo. 

Te mando mucho ánimo y que la fuerza te acompañe Mónica. Como se dice en expediente X, la verdad está ahí fuera. 

Les dejo con este estupendo video ilustrado por la propia Mónica Lalanda. 

  

lunes, 16 de enero de 2017

Selfie radiooncológico


Supongamos que un grupo de radiooncólogos nos hiciéramos un selfie. Hasta aquí nada anormal, pues la moda y la cultura del selfie se ha impuesto hasta tal punto que de hasta la Fundación del Español Urgente (Fundéu) ha adaptado el vocablo en español con la grafía selfi como sinónimo de nuestra palabra autofoto. Pero profundizando en el selfie, desconozco si alguno de nuestros radiooncólogos de esa particular foto nos hemos parado a pensar con verdadero espíritu autocrítico. Es decir, si nos hemos hecho un buen selfie metafóricamente hablando, analizando cómo nos vemos y percibimos nuestra especialidad médica desde distintos ángulos de visión: de frente, desde arriba, desde los lados, desde abajo o a vista de dron.

Así que me pregunto ¿cómo nos vemos a nosotros mismos? ¿Mostramos seriedad o una bonita sonrisa? ¿Ofrecemos una mueca forzada quizá o una plácida espontaneidad? ¿Nos vemos solemnes o indiferentes? ¿Salimos favorecidos o distorsionados? 


A vista de pájaro (o dron para ser más modernos y acordes a esta era tecnológica) nos encontramos ocultos en el sótano de los hospitales bajo muros de espeso cemento que dificulta que seamos vistos. Con suerte se puede observar algún cartel indicativo de su situación donde estamos. Si nos colamos por dentro posiblemente tengamos que preguntar al primero que pase de blanco, muchas veces sin demasiada fortuna, pues posiblemente puede que tampoco lo sepa. La radioterapia es desconocida hasta para los propios sanitarios que trabajan en un hospital.

Dentro ya del búnker, nos encontramos en nuestro hábitat natural, protegidos, en nuestro entorno particular, con una jerga característica y mucha tecnología, aunque la más importante es la que llevamos nosotros mismos incorporada: la humana. En este lugar si nos hacemos un selfie desde arriba salimos favorecidos, sonrientes y orgullosos del potencial de nuestro trabajo para curar el cáncer. Sin embargo, si nos hacemos una foto ladeada, se obtiene una imagen un tanto distorsionada y alguno de nosotros no nos vemos como quisiéramos. Sentimos que la foto no nos hace justicia. Y así nos ven muchos de nuestros compañeros fuera de esta especialidad.

Si cogiéramos un paloselfi y escogiéramos un ángulo muy bajo, correríamos el riesgo de dejar que se entreviera nuestra ropa íntima a pesar de que nos viéramos más altos, esbeltos o grandilocuentes. Cojamos pues el paloselfi y coloquémoslo de frente junto a todos los actores de la radioterapia, con una sonrisa serena, segura y sincera. Me pregunto, ¿nos hemos puesto así alguna vez?(metafóricamente hablando, claro está). En mi humilde opinión no. Y explico por qué.


Es relativamente fácil mirarse el ombligo, agazaparse en el calor de nuestro refugio y no analizar con autocrítica el por qué seguimos siendo "invisibles" o "incomprendidos". Invito pues a hacernos un buen selfie para encontrar respuestas y soluciones.

Así se ve a si misma mi compañera radioncóloga Castalia Fernández, incomprendida

Sabemos que la Oncología Radioterápica (aunque personalmente prefiero el término más corto de Radiooncología) carece de la visibilidad, el reconocimiento y el conocimiento necesarios tanto por la población general como por nuestros compañeros del entorno hospitalario. Los propios radiooncólogos somos responsables en gran medida de que así sea y deberíamos reflexionar y debatir seriamente sobre esa idea.

Así se ve a sí mismo mi colega Amadeo Wals, algo enajenado y feliz de su no cumpleaños

Como no quiero instalarme en la queja y pensar que poco se puede hacer, prefiero centrarme en la búsqueda de posibles pequeñas acciones que están en la mano de todos y que nos podrían ayudar a salir de la invisibilidad. He aquí algunas ideas:

- Educación para la Salud: Si queremos que nos conozcan primero hemos de educar a la población general en el conocimiento básico de la Radiooncología a través de charlas informativas en colegios, institutos, centros de formación profesional, centros cívicos u otros auditorios, campañas contra el cáncer, talleres en los hospitales, asociaciones y escuelas de pacientes. Divulgar no es una cuestión baladí, es algo que considero fundamental para poder llegar a todos. Exige un esfuerzo, pero os aseguro por experiencia que es bien recompensado. Seguro que cada uno de los radiooncólogos de nuestro país podría dar una charla de este tipo en su ciudad. 

Aquí una servidora explicando lo que es la Oncología Radioterápica a alumnos de Primaria

- Universidad: Nuestra presencia en la carrera de Medicina es prácticamente testimonial y los estudiantes de Medicina no rotan habitualmente por nuestros Servicios. Una buena manera de darnos a conocer los hospitales que dispongan de una Facultad de Medicina cerca sería fomentar rotaciones en esta especialidad médica en el ámbito de la Oncología. También deberíamos explicar más y mejor a los estudiantes que hayan finalizado sus estudios y estén preparando el MIR qué es y por qué escoger Oncología Radioterápica no es una mala opción.  

- Comités de Tumores: Habitualmente todos los radiooncólogos participan en los Comités de Tumores de sus hospitales y es allí dónde más podemos ejercer nuestra presencia dentro de nuestro entorno hospitalario y establecer guías o protocolos de actuación por patologías. Sin embargo, hay hospitales pequeños o comarcales que carecen de esta especialidad y desconocen todas las indicaciones de nuestros tratamientos incluso aunque dispongan de oncólogos médicos. Sería bueno tener algún tipo de presencia en ellos y tratar de ser accesibles a las dudas o consultas de sus médicos especialistas. Foros, mails, atención telefónica o telemática son opciones asequibles que les haría pensar en la radioterapia como opción terapéutica de sus enfermos. 

- Atención Primaria, Urgencias y Cuidados Paliativos: Es por todos conocida la brecha existente entre Atención Primaria y Atención Especializada, aunque no voy a analizar ahora las causas. Hemos de tener presente que la principal puerta de entrada de los pacientes viene representada por los Médicos de Familia y los Médicos de Urgencias por lo que tratar de acercarnos a ellos puede facilitar y mejorar nuestro trabajo. Esto es extensible a los médicos que se dedican a Cuidados Paliativos, aunque, al menos en mi experiencia, ellos si conocen nuestra especialidad y nos consultan con frecuencia los casos. Hace poco me explicaron una iniciativa que se había aplicado en el Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander donde durante un horario establecido tenían una línea abierta para que los Médicos de Familia pudieran realizar consultas telefónicas sobre la radioterapia. En las Urgencias de los hospitales pasan muchos médicos que nos desconocen por lo que es también competencia nuestra darnos a conocer y facilitar nuestra accesibilidad y ofrecer guías de actuación en casos de urgencia, como por ejemplo, en una compresión medular. 

- Medios de comunicación y Redes Sociales: La información sobre la Oncología Radioterápica en los medios de comunicación tradicional, léase prensa, radio y televisión, es muy escasa y en demasiadas ocasiones está mal redactada, es confusa o alarmista. Sigue siendo nuestro caballo de batalla la mala prensa que tienen las radiaciones, máxime cuando su potencial curativo es cada vez mayor y quisiéramos que esta circunstancia fuera más conocida. Es importante que los periodistas nos conozcan, sepan en qué consiste nuestro trabajo y vayamos de la mano para dar información de calidad al ciudadano. Por otro lado, internet y las redes sociales están teniendo cada vez más protagonismo en temas de salud por lo que nuestra presencia digital se está convirtiendo en una herramienta imprescindible. Si los pacientes están buscándonos, nosotros debemos estar ahí para dar respuesta a su necesidad de información fiable, contrastada y expresada en un lenguaje que el paciente pueda comprender fácilmente. Este recurso está al alcance de todos, sólo requiere una básica competencia digital y tiene sin duda un gran potencial. 

- Instituciones sanitarias:  La presencia de radiooncólogos en puestos directivos dentro de las instituciones sanitarias es muy baja y ello dificulta que nuestras demandas sobre las necesidades en términos de adquisición y reposición de nuevas unidades de radioterapia se vean mermadas. Los jefes de servicio de Oncología Radioterápica han de hacer en muchas ocasiones esfuerzos titánicos con informes detallados, memorias y reuniones con los directivos para que se comprendan sus necesidades. Una vez medianamente comprendidos y alcanzados los acuerdos, surge la dificultad añadida de poner en marcha y materializar lo acordado. Estar presentes en las instituciones ayudaría y mucho a mejorar nuestro equipamiento tecnológico.

Posiblemente me habré dejado cosas en el tintero por lo que si estás leyendo este post y se te ocurren más detalles que añadir a este "selfie" invito a hacerlo a través de vuestros comentarios. 

Les dejo con este sencillo y didáctico video sobre lo que es la Radioterapia. 


viernes, 6 de enero de 2017

Recapitulemos


Arranca un nuevo año y con él multitud de buenas intenciones, que si se se quedan sólo en eso apenas son nada. Lo importante en realidad es materializarlas en todo lo posible, pasar a la acción. Así que conviene reflexionar con suficiente calma y ponerse manos a la obra.  

El año 2016 ha sido un tanto convulso, pero entre una convulsión y otra se ha producido un reseteo necesario muy propicio para el cambio, así que recapitulemos:

- La pérdida puede tener su lado positivo y ser a la larga una ganancia. Aligeras el peso de tu mochila y caminar por el sendero se hace mucho más llevadero.

- Nunca subestimemos el poder de la ilusión, de las ganas y la pasión. Son la gasolina imprescindible para seguir hacia delante, sin pausa y sin prisa. Da igual la velocidad que tomemos en cada momento, lo que vale es avanzar paso a paso.

- Debemos llenar la vida de personas que sumen, que aporten y tratar de alejarse lo más posible de las que resten, nos consuman en exceso la energía o no nos hagan reír de vez en cuando todo lo que nos merecemos. La vida es muy corta para malgastarla. 

- Dar a los demás y ser generoso sale más rentable de lo que en principio pudiera parecer. Es toda una inversión que vuelve hacia ti con creces. Con mis pacientes siempre tengo esa inquietante y agradable sensación. Recibo más de ellos que lo que yo de verdad les puedo dar. Servir y sentirse útil es siempre una tarea altamente gratificante.

- Dejar que la vida nos sorprenda, abrir los ojos y no perder nunca el sentido de la curiosidad. Es una buena aliada que hace todo más fácil. Mirar con ojos curiosos es un ejercicio que debe ser practicado con asiduidad. Si lo hacemos conseguiremos descubrir cosas que nos emocionen y nos maravillen.

- Hay veces que hay que arriesgarse, dejar la piel en aquello en lo que crees. Creer y crear distan una sola letra y cuando trabajas duro por aquello en lo que crees acabas por crear algo más grande de lo que tú mismo imaginabas. Así que ya sabes, dirijámonos hacia nuestros sueños.

- Es necesario de vez en cuando desconectar, tomarnos tiempo para pensar detenidamente, prepararnos para tomar aire y respirar. Hay veces que hay que tomar distancia, cambiar de perspectiva para entender todo mejor y obtener herramientas que nos ayuden de nuevo a conectar. 

- Hay que disfrutar del tiempo de ocio como si fuera oro. Reirse mucho, a ser posible en compañía. La risa es contagiosa, alimenta nuestro cerebro y contribuye a mejorar nuestro estado de bienestar. El sentido del humor no debería perderse nunca y en los malos momentos tiene un poder analgésico incalculable.

- Si aprendemos algo nuevo, no quedárnoslo para nosotros solos. Difundir, compartir y enseñar lo aprendido debería surgir de forma natural. Los demás agradeceremos infinito ese regalo. Multiplicarnos por mil y permitir que los demás también nos enseñen algo de lo que no sabemos es algo muy grande. La inteligencia colectiva nos hace crecer a pasos agigantados y las famosas redes sociales pueden contribuir a ello.

- El valor de los amigos siempre vuelve, aunque hayan pasado treinta o más años desde la última vez que los viste. Lo he podido comprobar. Ha sido muy especial y francamente revelador reencontrarme con compañeros de fatigas de los que hacía tiempo que no sabía de ellos. Ha sido un salto en el tiempo con doble mortal hacia delante y han surgido momentos inesperados e inolvidables.

- Nos enfrentamos a muchos y grandes retos. El mundo y su forma de verlo está cambiando a una velocidad de vértigo. Ahora sobreviven los que son capaces de adaptarse al cambio, a los que salen de su zona de confort y expanden sus límites, a los que tienen pensamiento autocrítico. Si queremos mejorar y evolucionar debemos estar dispuestos a hacer las cosas de un modo distinto. La resistencia al cambio nos vuelve reos, nos arrastra y no nos permite crecer ni volar. Permitirse la licencia de acoger cambios en nuestra vida es una buena receta.

- Es preferible dar vida a los años que años a la vida. La vida con calidad, plenitud e intensidad es sin duda más vida. Merece la pena autocuidarse física y psicológicamente todo lo que nos sea posible. Los que tenemos el oficio de cuidar de otros también tenemos que aplicarnos el cuento. Si nos cuidamos podremos estar en mejores condiciones para seguir hacia adelante.

Y tras este reflexivo post les dejo con el video "El frasco de la vida"


   

jueves, 29 de diciembre de 2016

Confesiones de un radiooncólogo


La Navidad es un tiempo de regalar y de recibir regalos. Uno de los regalos típicos y que siempre se agradecen son los libros. "Confesiones de un radiooncólogo. Lo que vd no sabe sobre el cáncer y la radioterapia. Una guía ilustrada para pacientes" es un libro que bien podría regalarse a cualquier paciente o familiar de paciente que vaya a recibir radioterapia pues contiene las claves básicas para entender este misterioso tratamiento. Está escrito en inglés por el Dr Bobby Koneru en un lenguaje sencillo y asequible, con dibujos, con esquemas, con testimonios de pacientes y estructurado por localizaciones anatómicas para que cada paciente encuentre su caso personal. 

Me he tomado la libertad de traducir de forma libre y adaptada la introducción del libro. Lo cierto es que es muy ameno y de agradable lectura para cualquier profano en la materia. Este tipo de información es la que necesitamos para hacer visible la especialidad y por supuesto cercana a nuestro principal objetivo, que no es otro que el paciente.  Así que recomiendo su lectura. 
El término "confesiones" parece implicar que el autor ha cometido alguna fechoría. También podría emplearse para describir un acto de revelación de la verdad, o tal vez, divulgando hechos que no fueron bien explicados en el pasado. Tras haber tratado varios centenares de pacientes, comencé a percibir un patrón común en todos ellos. Muchos de mis pacientes estaban mal informados y temerosos de la radioterapia a través de historias contadas por familiares, amigos e internet. Este libro ha sido creado para proporcionar una concisa y detallada guía para los pacientes que van a recibir radioterapia. Les proporcionamos información general para cada tipo de tumor, infografía para un mejor entendimiento visual y varios ejemplos de casos reales que te ayudarán en tu itinerario personal. 
¿Ha visto alguna vez una película o serie de TV cuyo protagonista tenga un cáncer? Muchos recordarán al personaje de Samantha de la famosa serie "Sexo en Nueva York". Samantha recibió cirugía y quimioterapia, pero la opción de la radioterapia nunca se mencionó. Esta circunstancia no es infrecuente en los medios de comunicación. La radioterapia es un tratamiento enigmático que nos revuelve el miedo porque es pobremente entendido. La realidad es que la mitad de los pacientes con cáncer reciben radioterapia en el transcurso de su tratamiento oncológico. Este porcentaje parece que va a ir en aumento en los próximos años en la medida que la tecnología en el campo de la radioterapia va incorporando mejoras de forma exponencial, con mayor precisión sobre el tumor objetivo y separando más su incidencia sobre los tejidos normales.  
Una mala comprensión de la radioterapia también puede fomentar una imagen engañosa que es un "tamaño único" para todos los procedimientos con pocas variaciones o algunas advertencias. Como resultado, los pacientes pueden estar menos inclinados a buscar una segunda opinión o a preguntar a su radiooncólogo sobre todas las opciones posibles. La realidad es que la especialidad de la Radiooncología ha evolucionado mucho (y sigue evolucionando), y su complejidad ha aumentado dramáticamente en múltiples niveles, creando desafíos y preguntas únicas. 
En los últimos años han habido mejoras en la supervivencia debido a la rápida evolución tecnológica en el campo de la Radioterapia. Principalmente, tres tecnologías han evolucionado en los últimos años que han hecho cambiar el alcance de la radioterapia: el desarrollo de la imagen radiológica, el software informático utilizado para la planificación de la radioterapia y la capacidad mejorada de los dispositivos para tener en cuenta los movimientos durante el tratamiento. Estos avances han permitido a los radiooncólogos tratar a los tumores con un alto grado de precisión, de milímetros y ya no de centímetros. Para ser más específicos se ha producido una mejora del 400% en precisión en nuestra especialidad médica. ¿Cuál ha sido el resultado final de estos avances? En pocas palabras: dosis de radiación más potentes, un depósito del tratamiento con radiación más rápido, reducción drástica de los efectos secundarios y una importante mejora en el control local. Dado que la tecnología está evolucionando a velocidad de vértigo, lo mismo ha ocurrido con la complejidad técnica de la radioterapia. Como paciente es importante no sólo que entienda su enfermedad, sino también los tratamientos que va a recibir. Esperamos que este libro permita que el paciente formule a su médico mejores preguntas acerca de su tratamiento. 
Los primeros capítulos de este libro ponen el foco en la información general sobre lo que es la radioterapia, cómo funciona y qué es lo que se espera de este tratamiento. Los últimos capítulos se enfocan en los tratamientos específicos de cada localización anatómica (p ej: tórax, abdomen, etc). Es probable que necesite conocer más de una región anatómica. Por ejemplo, si usted tiene un cáncer de mama pero su tratamiento de radioterapia va dirigido a eliminar metástasis óseas, necesitará leer el capítulo de la irradiación de la mama y del hueso, así como el área donde esté localizada la metástasis. La sección de recursos al final del capítulo contiene una lista de organizaciones e instituciones, libros, y páginas web que le proveerán de información sobre servicios de soporte, así es consejo financiero, nutrición y otras terapias complementarias. También contiene un glosario que define los términos médicos más habituales usados en este libro. 
Nosotros como seres humanos tememos lo que no entendemos. La segunda esperanza que alberga este libro es que alivie algo de miedo que pueda tener a consecuencia de tener que recibir radioterapia. 
El Dr Bobby Koneru es además el Presidente y fundador de POG una plataforma que trata de establecer puentes entre la investigación básica y la Oncología Radioterápica para que los pacientes, independientemente de su situación geográfica, puedan acceder a los mejores tratamientos. 

Les dejo con una charla TEDx Dubuque de 2014 en la que habla sobre la necesidad de empoderar al paciente con cáncer y dar sentido a sus vidas. 



lunes, 19 de diciembre de 2016

Relato navideño: Recuerdos de un MIR por Navidad


Hay realidades que superan con creces nuestra propia imaginación, por su extrañeza, por su emotividad o por la dureza de su relato. Realidades que no te dejan indiferente, que te obligan a pensar y te levantan con imperiosa inquietud de la comodidad de un sofá. 

Corría el año 1993 y Nacho, un joven médico residente de Oncología Radioterápica del Hospital de Vall d'Hebrón en Barcelona, se disponía a cumplir con su guardia un día de Nochebuena. Hasta aquí, todo normal. El cáncer no conoce las fechas en las que viene bien o no presentarse. Es así de caprichoso. La Navidad no lo es menos y es habitual que a alguien le pille con la enfermedad a cuestas y en pleno tratamiento o ingresado en el hospital por prescripción facultativa. Ante esta testaruda situación siempre le acompaña un médico o una enfermera que por contado se ocupa del cuidado de estos enfermos.

Nacho había tenido un día relativamente tranquilo y se disponía a cenar el "banquete" que la cocina del hospital procuraba tener como aliciente para los que se quedaban de guardia. A las diez de la noche le sonó el busca y llamó apresurado a la planta para ver qué ocurría. José, un paciente de treinta años, estaba triste y muy angustiado. Tenía un tumor de lengua y estaba en tratamiento con quimio y radioterapia. Su mujer, en otro lado de ese complejo hospitalario estaba dando a luz su primogénito y él no pudo acompañarle. La impotencia y la tristeza le comían por dentro.

María dió a luz un hermoso niño de 3 kilos 400 gramos. Un niño sano, peloncete y guapo cuyo llanto se dejaba oir con fuerza y con ganas. Dado el día en el que nació no quedó más remedio que ponerle Jesús de nombre, pues en aquella peculiar situación su nacimiento era vivido como un milagro, como un auténtico regalo del cielo. 

Nacho acudió a la llamada. Se quedó impresionado al ver aquella delgada figura de José caminando como podía con su palo de suero por aquel pasillo oscuro del hospital. José le pidió al médico permiso para ir a ver a su mujer. No era costumbre que los pacientes oncológicos se movieran a otra ala del hospital y mucho menos al edificio de Maternidad. José se encontraba en una situación de máxima fragilidad, pero sus ojos imploraban piedad. Nada le haría más feliz en este mundo que ver la carita de su niño Jesús particular.

Nacho se quedó dubitativo y mudo ante esa insólita proposición. No sabía muy bien cómo actuar, pues si accedía tenía que romper con muchos protocolos de seguridad hospitalarios y si no, estaba impidiendo a un padre la oportunidad de ver por primera vez a su hijo.O quizá la última. La razón y el corazón seguían caminos dispares y sinuosos. ¿Qué hago? se preguntó. Donde el corazón te lleve... le dijo una voz interna. Así que sin pensárselo dos veces, llamó a una ambulancia y le pidió a un celador que le acompañara a ver a su mujer y a su hijo.

La alegría de José fue enorme. Sus ojos brillaban de emoción y el encuentro de ellos tres fue incluso difícil de describir con palabras. Aquel niño lo significaba todo para él y poderlo tener entre sus brazos fue el mejor regalo de Navidad que nadie pudiese darle en este mundo. José recuperó algo de fuerza como para darle un beso a María y despedirse de ella hasta dos días después en que a ella le dieron el alta hospitalaria. 

Las cosas no pintaban bien para José y los médicos descubrieron que tenía una carcinomatosis peritoneal, un hecho extraño en el contexto del tumor que padecía. José no logró alcanzar el año 1994 y poco antes de la medianoche del día 31 se despidió de este mundo para siempre. 

Nacho aún lo recuerda en su espléndida madurez de 2016 y me manda un correo con el poema que escribió entonces cuando él era un médico residente. Se lo agradezco infinito y le prometo escribir un post con esta historia. Lo cierto es que hay historias que nos marcan, que nos dejan huella, que se quedan para recordarnos la levedad de la vida y la importancia de las pequeñas cosas, de los gestos humanos. Los médicos deberíamos darnos permiso para ser más compasivos, más generosos, abrirnos positivamente a las emociones y saltarnos todos aquellos protocolos que nos deshumanizan o que nos llevan al más absoluto de los absurdos. 

Este es el poema original que me envió (en inglés):

A Christmas night

I will never forget

December 24th

Ninety three.

I was oncology resident on duty.

At ten at night

30 year old patient

Tumoral tongue

Waiting for chemoradio

Into the Christmas night.not so unhappy,

His child was born that day

ValldHebron Hospital just before midnight.

Saw him walking ,limping with his chemo pump pole,

To the mother ward through a long dark corridor.

A cancer father to his beloved first son

He didn’t even see ninety four

Peritoneal progression got him and got an orphan baby

through the new year.

Into Christmas, into death, in a never new year.

Les dejo con este video tras el cual quizá cambien de parecer sobre lo que se debe regalar en Navidad

lunes, 12 de diciembre de 2016

Cuarto bloganiversario



El pasado 17 de Noviembre cumplí cuatro años de escritura en esta bitácora. Habida cuenta que son pocos los blogs médicos personales que sobreviven al desencanto y al consumo de tiempo que supone esta actividad de reflexionar, investigar y escribir sobre un mismo tema, puede ser considerado como un éxito personal. 

No es fácil mantenerse y conservar el empuje o las ganas del principio. Escribir un blog (como cualquier actividad que uno elija hacer bien) requiere trabajo, esfuerzo y constancia. No hay otro camino, no hay otro secreto y no conozco otra forma. A todo esto hay que añadirle, por supuesto, ese ingrediente invisible llamado alma, cariño o pasión. Esto es lo que verdaderamente hace que una servidora sea capaz de transmitir emociones que se encuentran a flor de piel.

El balance ha sido positivo, ya que este blog me ha ofrecido una ventana al mundo, la posibilidad de encontrar y conversar con personas afines a mi (o no) y de muy diversos ámbitos, algo que "per se" es muy enriquecedor. He conocido a otros compañeros de fatigas, a otros "locos" bloggers como yo, a diferentes profesionales sanitarios, a periodistas y sobretodo a pacientes, a cuidadores o ciudadanos de a pie que querían conocer este lado poco conocido de la Oncología.  

Como comentaba detrás de un blog hay muchas horas sacando ideas, ordenándolas y depurándolas para convertirlas en palabras con sentido, tratando de llegar al lector y haciendo de la divulgación médica un bien necesario en esta nueva era de la comunicación y la información. Cada día soy más consciente de la importancia de estar ciberpresentes y no dejar usurpar ese lugar a los habituales "charlatanes" o "chamanes" que nada tienen que ver con la evidencia, la ciencia o la conciencia. Cabe pues trabajar en ese camino y ser capaces de poner luz a las sombras del enfermo oncológico.

Quiero agradecer a los todos los lectores del blog "Un Rayo de Esperanza" el hecho haberme acompañado, escrito comentarios y haberme animado a seguir escribiendo y mejorando cada día. Lo que da verdadero sentido al que escribe es saber que hay alguien al otro lado que lee y que además interactúa o comenta. Para mi no hay mayor satisfacción en este trabajo que saber que he podido ser de ayuda en algunos momentos.

Además este blog es difundido a través de las redes sociales que son el altavoz necesario para redirigir las entradas que aquí se escriben. Para los que no lo sepan además de poder hacerse seguidor del blog y recibir notificaciones en el correo electrónico de las nuevas entradas, pueden visitar la página de Facebook que tiene el mismo nombre. En ella saldrán las entradas nuevas y refrescaré algunas de las mejores entradas.

Les dejo con este interesante video sobre el poder e impacto sobre nuestra salud de la divulgación científica a través de internet y las redes sociales. No dejen de escuchar las sabias palabras de José Manuel López Nicolás científico, divulgador y autor de "Vamos a comprar mentiras"